29 abril, 2018

La escritura en la pared

Últimos sermones

Vemos el Evangelio en Daniel capítulo 5. Cristo también fue olvidado, aunque Él es el único que puede interpretar la verdad y traer el mensaje de Dios. Cristo también fue recordado por una mujer, la esposa de Pilatos. Cristo trae palabras de juicio, viene pronto el juicio de Dios. Cristo es insultado y vituperado, burlado, y también fue vestido de purpura. Pero como Daniel, Cristo es el único que agrada a Dios. Jesús el único santo y justo en el que debemos poner nuestra confianza.

¿A qué banquete vas a acudir? ¿A qué mesa estás invitado? En la mesa de Belsasar o la mesa de Cristo, no puedes estar en las dos. En la de Belsasar hay fiesta, placer, risa, desenfreno pero hay falsa seguridad. Una fiesta hueca, llena orgullo, arrogancia, rebeldía, ingratitud. Si es a esa fiesta a la que quieres acudir recuerda que el juicio se acerca. Tiembla cuando veas la mano de Dios escribir en la pared. Pero aún hay tiempo de abandonar la mesa de Belsasar y correr a la mesa del Señor Jesucristo, donde hay banquete continuo, para siempre.

Espérate, ten paciencia, la fiesta no está aquí. No falta mucho. No vale la pena las cosas de este mundo que son todas pasajeras. Vale la pena las promesas del Señor. El Señor viene pronto y si no viene tú irás delante de Él. Cree en el Señor Jesucristo y espera en Él y en sus promesas y siéntate a su mesa.

Tres veces escribe el Señor con su mano. La primera: las Tablas de la Ley que entrega a Moisés. La segunda: la escritura en la pared que trae juicio para Belsasar. Y la tercera: otro juicio hacia una mujer pecadora que estaban a punto de apedrear. El dador de la ley, el juez supremo, que había escrito en la pared le dijo a la mujer “Te perdono, ve y no peques más” y eso es lo que te dice Dios hoy. El juez justo te dice “te perdono, ve y no peques más”. Sabemos que Él nos perdona porque Él ha cargado con la culpa, Él ha pagado mi transgresión, ahora yo debo vivir para agradarle a Él. Nos acogemos a su gracia infinita pero no abusamos de su gracia infinita.