29 abril, 2018

La escritura en la pared

Últimos sermones

Daniel capítulo 5 nos está hablando a nosotros del juicio que llega pronto, y de cómo estamos viviendo nuestra vida.

Daniel llegó a Babilonia con aproximadamente 20 años. En este capítulo 5 es un anciano de aproximadamente unos 80. Ha pasado el tiempo pero Daniel sigue siendo el mismo, fiel, constante, hablando de parte de Dios a los reyes, sean quienes sean. Los reyes vienen y van pero la palabra de Dios permanece.

El capítulo 4 termina con la exaltación de Dios por parte de Nabucodonosor y empieza el capítulo 5 con la soberbia de Belsasar, el cual parece vivir ajeno a la realidad, a las profecías y a todo lo pasado, al testimonio de su abuelo Nabucodonosor, al mensaje de Daniel.

El juicio se acerca y Belsasar sigue haciendo una gran fiesta. Bebiendo vino y adorando a los dioses de oro y de plata, de bronce, hierro, madera y de piedra. Pero no solo es una celebración, es una clara ofensa al Dios vivo ya que en esa fiesta manda traer los vasos del templo de Jerusalén. Ese banquete es una provocación al Dios santo.

Aun estando borracho Dios lo hace responsable de sus actos, porque aun el borracho lo que dice y hace sale de su corazón.

Belsasar está tomando lo sagrado de Dios para su juerga, para su culto pagano teniendo en poco la ira de Dios. Y nuestro Dios es fuego consumidor, no lo tengamos en poco.

Recordamos el suceso con Uza, que para evitar que el Arca del Pacto se cayera, con toda la “buena intención” del mundo, puso su mano sobre el Arca y al instante cayó fulminado. Si Dios, santo, puro, justo como es, hace esto como disciplina a uno de su pueblo, ¿qué va a hacer con aquellos que se ríen del Dios vivo? No bastan las buenas intenciones, hay que leer la palabra.

En este relato hay tres reyes diferentes, Nabucodonosor, Nabonides y Belsasar; que pueden reflejar tres tipos de personas, tres generaciones.

Nabucodonosor: hombre orgulloso, autosuficiente pero Dios lo humilla, vanidoso pero al fin y al cabo pionero, constructor y finalmente temeroso de Dios. Su hijo Nabonides: un rey ausente, relajado en sus costumbres vivió de la renta de todo lo que su padre había adquirido y cedió su trono a su hijo Belsasar. Y Belsasar: imprudente, inconsciente, necio.

  • Nabucodonosor: generación que aún tenía cierto temor de Dios y respeto por las cosas santas.
  • Nabonides: generación que quiere vivir en su comodidad, no tener problemas. Deja a un lado el cristianismo pero quiere disfrutar de los beneficios del cristianismo.
  • Belsasar: generación necia, que no piensa más que en pasarlo bien. Motivada por el desenfreno, desorden, porque la vida son dos días. ¡Qué inútil vivir la vida de esta manera!

La gente está tan obsesionada de disfrutar de la vida porque no creen en el cielo, porque este es su cielo. Pero el cristiano vive reposadamente, pausadamente. El cristiano no se obsesiona por las cosas de este mundo, porque la fiesta no está aquí. El cristiano es capaz de vivir por encima de las cosas de esta vida sin obsesionarse con ninguna de ellas: trabajo, coche, casa, matrimonio, hijos, salud… todo está en las manos de Dios.

El mundo se está divirtiendo en la fiesta de Belsasar, y no solo está disfrutando sino que está ofendiendo al Dios vivo y justo. El mundo vive en una fiesta continua y sin dar gracias a Dios por nada. Piensan que todo viene porque sí o porque se lo han ganado. Todo lo que tienes piensas que es tuyo y Dios trae pronto su juicio porque a ese Dios que te lo ha dado todo tú nunca honraste.

Igual que Belsasar el mundo celebra fiesta continua blasfemando contra nuestro Dios. Nuestro mundo usa de las cosas más sagradas que deberían ser dedicadas a Dios para su propio beneficio y según su capricho. El mundo persigue la iglesia de Dios, el templo del Espíritu Santo. Cada día mueren cristianos. El mundo insulta el nombre de Dios, desobedeciendo uno de los mandamientos. Cada vez que hay una referencia al nombre de Dios en televisión, en prensa es para burlarse, para hacer chiste. Un mundo que insulta la creación de Dios, el matrimonio, la familia, la vida. Infidelidades, falta de respeto a los padres, feminismo, machismo.

Dios creó el matrimonio, la familia, la paternidad, la vida, y nuestra cultura es una cultura de muerte. Hipocresía es que se diga que en España hay baja natalidad y que haya 100.000 abortos al año. Se usa lo precioso y sagrado que Dios ha puesto en nuestras manos y por culpa de la fiesta de Belsasar se usan los vasos de Dios para un festín impío, para el beneficio del hombre, para honrar a los dioses de nuestro tiempo e insultar a Dios.

Y así como Ciro llegó sin avisar será cuando llegue el fin. Vendrá sin avisar cuando creas que todavía puedes continuar con la fiesta. ¡Hoy es día de arrepentimiento! El hombre vive pensando que va a vivir siempre y no sabe que sus días están contados y Dios puede pedir nuestra alma en cualquier momento. ¿Estás preparado para presentarte ante el gran juez?

Cuando la mano de Dios empieza a escribir en la pared en letras arameas Belsasar tiembla y se empalidece su rostro y se espanta. Así será para aquellos que no creen y verán al Rey de reyes descender en una nube con su ejército.

El rey pide ayuda a los magos y adivinos para interpretar la escritura en la pared, pero no son capaces de interpretar letras que están en su lenguaje y que podían leer. Así pasa con la Biblia que está traducida en nuestro idioma pero delante de los incrédulos no significa nada. Pero para aquellos que tenemos entendimiento espiritual significa todo.

Cuando no pueden interpretar la escritura llaman a Daniel, del cual se acuerda la reina madre. Como la historia de José cuando el copero se acuerda de él pasados dos años. De igual manera sucede actualmente que el mundo Se acuerda de Dios cuando ya han probado todo. Cuando es el primero al que debemos acudir.

Como Daniel, que a sus más de 80 años seguía siendo constante, íntegro, fuerte en su fe y fiel embajador de Dios; somos llamados los hijos de Dios.

Ahora por fe creemos aquello que no vemos, pero cuando el Señor venga en las nubes ya no habrá fe entonces todo el mundo creerá. Es ahora que puedes creer sin ver en las promesas y la palabra de Dios.

La escritura en la pared era: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN

  • MENE: Dios contó tu reino y le ha puesto fin.
  • TEKEL: pesado has sido en balanza y has sido hallado falto.
  • PERES: Tu reino ha sido roto entre los medos y los persas.

Mathew Henry escribe:

“Belsasar pesaba mucho en la balanza del pecado, pero no pesaba nada en la balanza de la virtud”

Al finalizar la interpretación Daniel sucede algo difícil de entender. Belsasar manda vestir a Daniel de purpura y lo declara tercero en el reino. Belsasar se burla de Daniel y sigue con su incredulidad. Esa noche el imperio persa conquista el que había sido hasta entonces el mayor de los imperios sobre la tierra.

La escritura sigue estando en la pared para todas las Babilonias en las que estamos viviendo. Para nuestra nación, nuestra cultura, nuestro tiempo y para ti.

¿Estás viviendo todavía de espaldas a Dios ofendiendo a Dios? ¿No entiendes que todo es pasajero? ¿Qué solo en el Señor Jesucristo hay esperanza, perdón y vida eterna?

No hagas caso omiso al juicio de Daniel. Al cristiano que se acerca a advertirte, aquellos que tienes cerca. ¡Escucha! ¡Hoy es día de salvación! ¡Hoy es día de perdón!

Vemos el Evangelio en Daniel capítulo 5. Cristo también fue olvidado, aunque Él es el único que puede interpretar la verdad y traer el mensaje de Dios. Cristo también fue recordado por una mujer, la esposa de Pilatos. Cristo trae palabras de juicio, viene pronto el juicio de Dios. Cristo es insultado y vituperado, burlado, y también fue vestido de purpura. Pero como Daniel, Cristo es el único que agrada a Dios. Jesús el único santo y justo en el que debemos poner nuestra confianza.

Si cambiáramos el final y Daniel le hubiera pedido a Belsasar la corona, y se hubiera sentado en su trono para morir en su lugar nos hubiera parecido un final injusto. Pero eso fue lo que hizo el Señor por nosotros. Él siendo perfecto y justo tomó nuestro lugar. Tú y yo somos Belsasar en esta historia. Hemos vivido demasiado tiempo dando la espalda a Dios queriendo disfrutar de la vida viviendo a nuestro antojo burlándonos de las cosas de Dios. ¡Pero aun hoy hay tiempo! ¡Hoy es día de perdón, de gracia, de misericordia!

¿A qué banquete vas a acudir? ¿A qué mesa estás invitado? En la mesa de Belsasar o la mesa de Cristo, no puedes estar en las dos. En la de Belsasar hay fiesta, placer, risa, desenfreno pero hay falsa seguridad. Una fiesta hueca, llena orgullo, arrogancia, rebeldía, ingratitud. Si es a esa fiesta a la que quieres acudir recuerda que el juicio se acerca. Tiembla cuando veas la mano de Dios escribir en la pared. Pero aún hay tiempo de abandonar la mesa de Belsasar y correr a la mesa del Señor Jesucristo, donde hay banquete continuo, para siempre.

Espérate, ten paciencia, la fiesta no está aquí. No falta mucho. No vale la pena las cosas de este mundo que son todas pasajeras. Vale la pena las promesas del Señor. El Señor viene pronto y si no viene tú irás delante de Él. Cree en el Señor Jesucristo y espera en Él y en sus promesas y siéntate a su mesa.

Tres veces escribe el Señor con su mano. La primera: las Tablas de la Ley que entrega a Moisés. La segunda: la escritura en la pared que trae juicio para Belsasar. Y la tercera: otro juicio hacia una mujer pecadora que estaban a punto de apedrear. El dador de la ley, el juez supremo, que había escrito en la pared le dijo a la mujer “Te perdono, ve y no peques más” y eso es lo que te dice Dios hoy. El juez justo te dice “te perdono, ve y no peques más”. Sabemos que Él nos perdona porque Él ha cargado con la culpa, Él ha pagado mi transgresión, ahora yo debo vivir para agradarle a Él. Nos acogemos a su gracia infinita pero no abusamos de su gracia infinita.