Esta iglesia nace como fruto del ministerio de la Església Evangèlica de Vilassar de Mar, liderada por los pastores Stephen Phillips y Matthew Leighton. En junio del 2004 la familia Barceló regresa de los Estados Unidos después de un tiempo de formación, con el propósito de continuar su servicio al Señor en la iglesia de Vilassar de Mar y, si Dios así lo permitía, poder eventualmente iniciar una nueva obra en el barrio donde viven, en Sant Andreu. En mayo del 2005 un pequeño grupo de creyentes vinculados a la iglesia de Vilassar empezaron a reunirse con el propósito de ser de testimonio en esta zona de Barcelona Primera reunión 2005y en el futuro poder ver una nueva iglesia nacer y establecerse en la gran ciudad. Durante más de un año nos estuvimos reuniendo en diferentes lugares según las posibilidades, al principio de forma quincenal y después cada domingo, principalmente en casa de David y Elisabet Barceló. Durante esa primera época de nuestra iglesia el Señor nos bendijo con varias personas que se sumaron a nuestras reuniones de manera que en noviembre del 2006 este grupo de cristianos se pudo constituir en el primer punto de misión de la iglesia de Vilassar de Mar.
Además de reunirnos en casa de la familia Barceló en la calle Joan Torras también lo hicimos en la calle Agustí i Milà, también de Sant Andreu, y por un tiempo en la calle València de Barcelona con el deseo de poder regresar a la zona de Sant Andreu en cuanto el Señor nos lo permitiera. En abril del 2007 pudimos, gracias al Señor, volver a Sant Andreu cuando empezamos a reunirnos en las dependencias de la iglesia "La Viña" en la calle Cuzco 1, gracias a la generosidad y amabilidad de esta otra iglesia hermana. Allí estuvimos por 3 años y medio. Fue en noviembre de 2010 cuando pudimos, por la bondad de Dios, alquilar nuestro propio local en la Calle Concepción Arenal 281, muy cerca del Metro Fabra i Puig, en una zona muy comercial del barrio Sant Andreu. Aquí, después de un gran esfuerzo entre todos los hermanos de la iglesia, hemos adecuado el lugar para poder tener nuestras reuniones cada domingo a las 11 de la mañana, los jueves a las 8 de la noche y otras reuniones que como iglesia solemos tener.
El domingo 22 de julio del 2007, fue otra fecha importante: dimos la bienvenida a la membresía fundacional de esta iglesia, que estuvo inicialmente compuesta por 11 personas: Jesús García y Pilar Pelegrín; Jairo Chaur y Rut Manzanares; Alejandro Ramírez y Elisa Michelén; David Barceló y Elisabet García; Claudia Fernández; Alicia Pellicione; y Samuel Barceló; y el 7 de octubre del mismo año celebramos por primera vez la Cena del Señor en nuestra iglesia. Actualmente la Iglesia Evangélica de la Gracia en Sant Andreu cuenta con una asistencia entre 60 y 80 personas a nuestras reuniones los domingos en la mañana, durante las cuales tenemos un tiempo de alabanza al Señor, oración, escuela bíblica para los más pequeños y la predicación de la Palabra de Dios, como punto central de nuestro culto al Señor.
Es nuestro deseo ver como el Señor sigue guiando los pasos de esta iglesia, para ver cómo continúa creciendo tanto en número como en madurez espiritual. Es nuestro deseo ver como Dios sigue perdonando pecadores, cambiando sus vidas y adoptándolos a su familia espiritual. Es nuestro deseo seguir proclamando fielmente el Evangelio del Señor Jesucristo y las hermosas doctrinas de Su Gracia, hasta el día que Él venga a buscarnos
En la Iglesia Evangélica de la Gracia creemos las siguientes doctrinas básicas:
Los siguientes distintivos expresan nuestras convicciones y peculiaridades, muchos de ellos siendo un resumen de la Confesión de Londres de 1689, la cual suscribimos sustancialmente. Tanto estos distintivos como la Confesión de Londres son documentos subordinados a las Escrituras y por tanto son corregibles a la luz de la Palabra de Dios.
SOMOS CRISTIANOS EVANGÉLICOS y proclamamos el Evangelio de salvación solo por la Gracia de Dios, solo mediante la fe y solo en la Obra de Cristo. Creemos que los pecadores que ponen su fe en Cristo son completa y finalmente justificados, de manera que no les es requerida una obediencia adicional para mantener esa justificación (Efesios 2:8-9; 1 Corintios 15:3ss; Romanos 3:21-26). Suscribimos por tanto las máximas de la Reforma Protestante: Sola Scriptura (Solo las Escrituras son nuestra norma de fe y práctica), Sola Gratia (Solo por Gracia obtenemos la salvación), Sola Fide (somos salvos Solo mediante la Fe), Solus Christus (Solo mediante la Persona y la Obra de Cristo), Soli Deo Gloria (Tan solo a Dios damos Gloria). Somos Evangélicos porque creemos en el mensaje de los Evangelios, los cuales nos hacen saber de la mala noticia del pecado y sus consecuencias, y de la buena noticia de la Salvación en Cristo por medio de la fe.
Así mismo, y tal como nuestro nombre expresa, somos Bautistas Reformados y CREEMOS EN LAS DOCTRINAS DE LA GRACIA de Dios, y en los siguientes 10 distintivos doctrinales y prácticos que dan su carácter a esta iglesia local.
Creemos en la DOCTRINA REFORMADA DE LA SALVACIÓN
Estamos convencidos de que Dios es Soberano sobre todas las cosas, y así mismo Dios es soberano en la Obra de la Salvación. Él nos escogió desde antes de la fundación del mundo tan solo en base a Su Gracia (Efesios 1:4, 11). Cristo vino al mundo para salvar a aquellos que el Padre escogió para que creyesen en Él (Juan 10:11; Efesios 5:25; Apocalipsis 5:9). Nosotros, por naturaleza, estábamos totalmente perdidos y corrompidos, muertos en nuestros delitos y pecados, incapaces de responder al llamado de Dios, y jamás hubiésemos buscado a Dios si Él no nos hubiera alcanzado y atraído hacia Él con su Gracia irresistible (Romanos 3:10ss; 8:7-8; Juan 6:37, 44; 10:27-29).
Estamos convencidos de que Dios es Soberano sobre todas las cosas, y así mismo Dios es soberano en la Obra de la Salvación. Él nos escogió desde antes de la fundación del mundo tan solo en base a Su Gracia (Efesios 1:4, 11). Cristo vino al mundo para salvar a aquellos que el Padre escogió para que creyesen en Él (Juan 10:11; Efesios 5:25; Apocalipsis 5:9). Nosotros, por naturaleza, estábamos totalmente perdidos y corrompidos, muertos en nuestros delitos y pecados, incapaces de responder al llamado de Dios, y jamás hubiésemos buscado a Dios si Él no nos hubiera alcanzado y atraído hacia Él con su Gracia irresistible (Romanos 3:10ss; 8:7-8; Juan 6:37, 44; 10:27-29).
También creemos que las personas son completamente responsables de las decisiones que toman. El Evangelio es libremente ofrecido a todos y Dios desea que todos procedan al arrepentimiento. Cualquiera que cree en el Señor Jesucristo será salvo (Romanos 10:9-13; Hechos 16:30-3). La relación entre la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre es un misterio para criaturas limitadas como nosotros, pero ambas verdades son enseñadas en las Escrituras y nosotros las creemos y enseñamos.
Creemos en el EVANGELISMO PERSONAL
Creemos que la Iglesia tiene el llamado de proclamar el Evangelio en cada culto que celebre y en cada oportunidad de ministerio como medio para dar gloria a Dios. El evangelismo es una responsabilidad y un privilegio de cada cristiano, y por ello exhortamos a los creyentes a que conozcan a sus vecinos, amigos, compañeros de trabajo y familiares a fin de poder compartirles personalmente el mensaje del Evangelio y tener ocasión de invitarles a nuestros cultos y reuniones evangelísticas para que el Señor añada cada día a la iglesia los que han de ser salvos (Mateo 28:16-20; Hechos 1:8).
Creemos en el LIDERAZGO BÍBLICO
Creemos que Dios diseñó al hombre y a la mujer con aptitudes y roles diferentes, iguales en valor ante él pero diferentes en funciones y responsabilidades. Entre estas funciones Dios demanda del varón que ejerza un liderazgo bíblico, sacrificial y amoroso tanto en el hogar como en el seno de la iglesia, y de la mujer que sea ayuda idónea para él y respete el liderazgo de su esposo (Efesios 5:21-33; 1 Timoteo 2:8-15). Sostenemos pues una visión complementaria de la relación matrimonial en contraste con el igualitarismo de moda. Disentimos con el machismo así como con las reivindicaciones feministas dentro y fuera de la iglesia, confiados de que el diseño original de Dios es lo que la familia cristiana y la iglesia del Señor necesitan.
Así mismo creemos que Dios ha dado a varones cualificados la responsabilidad de liderar Su Iglesia. Creemos que tan solo hay dos oficios en la iglesia — el de anciano (también llamado pastor o presbítero) y el de diácono. Los ancianos centran su labor en el ministerio de la Palabra, el pastoreo, el gobierno de la iglesia y la oración. Mientras que cada miembro del Presbiterio tiene unos dones y habilidades específicos, ninguno de ellos es mayor que los demás en autoridad. Los diáconos a su vez son de ayuda a los ancianos y su ministerio se centra principalmente en la administración de los bienes de la iglesia, la caridad, las finanzas y la logística. Creemos que tanto las Sagradas Escrituras como la práctica de la iglesia primitiva nos enseñan que varios pastores así como varios diáconos son los que deben ministrar en cada iglesia local. Afirmamos también la enseñanza bíblica de que no le es lícito a la mujer enseñar o ejercer autoridad sobre el varón en la iglesia (1 Pedro 5:1-5; Hebreos 13:17; Hechos 6:1-6; 10:17, 28; 1 Timoteo 3:1-7; 3:8-13; 2:11-12).
Creemos en la AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS
Reconocemos la suprema autoridad de las Santas Escrituras. Creemos que la Biblia, tal como fue originalmente escrita en Hebreo, Arameo y Griego, es la única Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, inerrante, infalible y máxima autoridad para el creyente de todos los tiempos, para todas las áreas de su vida y único fundamento de la iglesia del Señor Jesucristo (2 Timoteo 3:16-17; Efesios 2:20).
Creemos también que las Escrituras son suficientes para el caminar cristiano del creyente, pues le proveen de todo lo necesario para la vida y la piedad (2 Pedro 1:21). Las respuestas a las preguntas más profundas del hombre están contenidas en las Escrituras, no en las religiones o filosofías humanas (Colosenses 2:8-9).
Creemos por tanto en la preeminencia de la predicación de la Palabra de Dios, la cual tiene un lugar principal en todos nuestros cultos. Nuestra norma suele ser la predicación expositiva y consecutiva, en la cual se predica un libro de la Biblia de principio a fin. Este método de predicación permite al texto determinar su propósito, no al predicador, y da al ministerio de la predicación un equilibrio bíblico. Este método de predicación también da la oportunidad a toda la congregación de ser expuesta a “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27), escuchando como los libros de la Biblia son predicados de forma sistemática para crecimiento espiritual de la iglesia (2 Timoteo 4:2-4). Creemos en una predicación cristocéntrica, en la cual Cristo y su Evangelio es expuesto partiendo de cualquier rincón de las Escrituras, pues todas ellas hablan de Él y de su Obra salvadora (Lucas 24:27).
Creemos en la GUÍA Y OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
Creemos que el Espíritu de Dios, la tercera persona de la Trinidad, fue enviado por el Padre y por el Hijo para convencernos de pecado, consolarnos en nuestras aflicciones, y guiarnos a la verdad de Cristo para Su gloria (Juan 16:1-15).
Creemos que la obra del Espíritu Santo tiene por fruto el carácter de Cristo en el creyente, quien a lo largo de su andar cristiano crece en santidad y madurez espiritual (Gálatas 5:22-25). Creemos que a cada creyente le han sido otorgados unos dones espirituales según el Espíritu haya querido darlos (1 Corintios 12:7; 1 Pedro 4:10-11; Hebreos 2:4), pero que no son los dones, sino el carácter de Cristo lo que hace evidente la salvación en la vida del creyente y lo que debemos procurar en primer lugar. El Espíritu Santo no se puede manipular, sino que es soberano en aplicar la salvación lograda por Cristo, dándonos una nueva voluntad, la fe y el crecimiento espiritual por medio de la Palabra de Dios.
Creemos que el Señor Jesucristo es nuestro único Sumo Sacerdote, por quien tenemos acceso gratuito al Padre y quien intercede por nosotros delante del Trono de la Gracia. No hay otro mediador entre Dios y los hombres, ni humano ni celestial, sino solo Cristo. Por los méritos de Cristo los creyentes somos hechos sacerdotes, dándonos Él entrada a la presencia del Padre guiados por el Espíritu Santo. Creemos pues que cada cristiano tiene la facultad otorgada por Cristo de leer y entender las Escrituras, de crecer en santidad y obediencia y de orar a Dios sin otro intermediario que el Nombre y los méritos de Cristo (1 Timoteo 2:5; Hebreos 12:24).
Creemos también que cada creyente ha recibido unos dones de parte de Dios y a través del Espíritu Santo, y que debiera ejercitarlos sirviendo a la Iglesia del Señor Jesucristo. Es nuestro deseo como iglesia equipar a cada uno de nuestros miembros para servir mejor en sus dones estableciendo nuevos ministerios según las necesidades de la iglesia y procurando el crecimiento como cuerpo de Cristo (1 Pedro 4:10-11, 2:9; 1 Corintios 14:26; Efesios 4:11-13; 5:19; Colosenses 3:16; 2 Timoteo 2:2).
Creemos en el REINO DE CRISTO
Creemos que Cristo entregó su vida por un número definido de personas, de todos los pueblos, naciones, épocas y lenguas, que son la Iglesia Universal. Este gran número de creyentes que forman la Iglesia, la Esposa de Cristo, se congregan en iglesias locales a las cuales Dios tiene como responsables de preservar y predicar la verdad revelada (Apocalipsis 2 y 3). La unidad y la fraternidad entre iglesias dependerá pues de su compromiso con la verdad bíblica. Como iglesia local procuramos estrechar vínculos con otras iglesias locales de convicciones similares a las nuestras y disentimos profundamente con el movimiento ecuménico en boga. Creemos en la unidad de todos los creyentes en Cristo y en la verdad de la Palabra y en el llamado de todo cristiano de vivir en este mundo sin pertenecer al mundo, como extranjeros y peregrinos (Juan 17:20-21: 2 Juan 9-11).
Creemos en laADORACIÓN FAMILIAR
Creemos que el matrimonio y la familia fueron instituidos por Dios. Según su diseño Dios creó al hombre y a la mujer, a Adán y a Eva, inaugurando la institución del matrimonio. Creemos pues que el hombre ha de hallar el apoyo, la ayuda, la compañía y la intimidad sexual que anhela exclusivamente en su esposa, y la esposa en su marido, ambos regalos de Dios el uno para el otro. Cualquiera que se confiese cristiano y continúe practicando pecados como el adulterio, la homosexualidad o la fornicación no puede formar parte de esta comunidad de cristianos pues creemos que éstas son prácticas claramente condenadas en las Escrituras (1 Corintios 6:9-11). Así mismo creemos que al cristiano solo le es lícito tomar por cónyuge a un cristiano cuyo nuevo nacimiento, servicio al Señor y fidelidad a la Palabra sea evidente (2 Corintios 6:14-15).
Así mismo queremos formar a los esposos para que sean los líderes espirituales que deben ser en sus hogares y queremos ayudar a los padres a que ejerzan su responsabilidad de criar a sus hijos bíblicamente enseñándoles la fe (Deuteronomio 6). Creemos que las familias han de asistir juntas a nuestras reuniones y según las posibilidades de la iglesia se ofrecerán clases de Escuela Dominical por edades. También esta iglesia fomentará los encuentros de jóvenes, matrimonios y demás colectivos que puedan repercutir en un crecimiento espiritual de la familia en su conjunto (Salmo 127:3-5; Efesios 5:25-6:4). De igual forma se fomentará el estudio de la Palabra en los hogares, la oración y el culto familiar como instrumentos indispensables para el buen crecimiento espiritual de la familia cristiana.
Creemos en la CONSEJERÍA BÍBLICA
Todos los cristianos sufren de algún modo las consecuencias del pecado sobre sus vidas y relaciones, ya sea causa del pecado original, del propio o del pecado cometido por otros (Romanos 3:23; 7:7-25). Cuando el creyente se ve incapaz de vencer su propio pecado o superar sus dificultades por sus propios esfuerzos, Dios desea que busque dirección y consuelo en otros miembros del cuerpo de Cristo y en especial en los pastores, quienes tienen la responsabilidad de proveer consejería pastoral y supervisión (Romanos 15:14; Gálatas 6:1-2; Colosenses 3:16; 2 Timoteo 2:15-26; 2 Timoteo 3:16-5:2; Hebreos 10:24-25; 13:17; Santiago 5:16). Por tanto, nuestra iglesia promueve y practica la consejería bíblica entre cristianos, y en especial la consejería de parte de los pastores. La consejería que practicamos se basa exclusivamente en principios bíblicos, y no en las diferentes filosofías psicológicas del mundo.
Creemos que cada cristiano debe pertenecer a una iglesia local, en la cual sirve y es servido, sujetándose a sus líderes y creciendo en la fe. Creemos en la membresía de iglesia y el bautismo de los creyentes. El bautismo es símbolo de la unión del creyente con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección y creemos que solo es apropiado aplicarlo sobre aquellos que profesan fe en Cristo. Practicamos pues el bautismo de creyentes –somos credobaptistas- mediante inmersión, sea cual fuere su edad o condición. (Mateo 3:13-17; Marcos 1:10; Hechos 8:36-40; Romanos 6:3-4). El bautismo testifica del nuevo nacimiento producido en el cristiano, expresa la esperanza de una futura resurrección en la carne y da fe del compromiso de servicio y entrega que el creyente adopta con el Señor.
El Señor Jesucristo quiere que cada iglesia local se mantenga pura de todo pecado, error y división. Como congregación local creemos en la disciplina de iglesia que ha de ser aplicada según se describe en la Palabra (1 Corintios 5:1-13; 2 Tesalonicenses 3:14-15; Tito 3:10). Son motivos principales de disciplina el persistir en conductas inmorales, en herejías contrarias a las Escrituras, y en un espíritu de murmuración y división. Es responsabilidad de los pastores delante de Dios aplicar dicha disciplina cuando fuere necesaria y es responsabilidad de la iglesia respaldar a sus pastores en este proceso con el fin de restaurar al hermano (Mateo 18:15-18).
Creemos en el ADVENIMIENTO DE CRISTO
El Señor Jesucristo se halla hoy sentado a la diestra del Padre y presente en medio de su Iglesia por medio de su Espíritu. Creemos también que Dios ha señalado un día en el cual el Señor Jesucristo volverá de forma visible, en gloria, para juzgar en justicia a los vivos y a los muertos. Los incrédulos serán resucitados, juzgados y lanzados al infierno, para experimentar una separación eterna de Dios. Los creyentes serán resucitados y glorificados en sus cuerpos para una vida eterna en plenitud de gozo en la presencia de Dios. Vivimos pues a la luz de la bendita esperanza del Día Final, la cual nos conforta en las aflicciones y nos mueve a la santidad. (Mateo 24:36, 25:31; Juan 5:28, 29; Marcos 13:26, 27; Romanos 8:18; 2 Tesalonicenses 1:7-10; Apocalipsis 21:8).
Soli Deo Gloria
Solo a Dios la Gloria
David es originario de Palma de Mallorca y actualmente vive en Barcelona con su esposa Elisabet y sus tres hijos: Moisès, Daniel y Elisabet. David fue salvo a la edad de 12 años y desde entonces ha estado involucrado en varios ministerios cristianos. Junto con su esposa colaboraron con los GBU durante su época universitaria, y más tarde en el ministerio de familia de Campus Crusade for Christ en España. David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en Mayo del 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en Junio de 2008.
Jairo nació en Bogotá, Colombia, en una familia cristiana evangélica, compuesta por sus padres y 8 hijos. Sus padres siempre fueron muy activos en la obra del Señor y su ejemplo aun habla hoy al corazón de cada uno de sus hijos. Desde finales del año 2000 Jairo vive en Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos (Daniel, Juan y Laura). Jairo es Ingeniero Mecánico y tiene estudios de máster y de doctorado también en Ingeniería. Ha sido investigador y profesor universitario, y también consultor en firmas de ingeniería. A mediados del 2005 se une al punto de misión de Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló, convencido tanto de la doctrina como de la visión como Iglesia. Hoy día, Jairo combina su actividad profesional con su ministerio pastoral, al cual fue llamado por el Señor y confirmado por la Iglesia Evangélica de la Gracia en Barcelona, en febrero de 2010.
